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Pondus meum, amor meus.


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Pondus meum, amor meus

Una de las concepciones más antiguas del amor, es la de San Agustín, quien aseguraba que la finalidad de aquél es el bien, definido en un sentido ontológico. Esta representación, frecuentada en una infinidad de ocasiones y en una infinidad de lugares, necesita (en mi opinión) ser estudiada en términos de su condición cultural.

Quisiera destacar dos características del amor, con la intención de que el lector sea capaz de hacerse un juicio propio: la aleatoriedad y la elección. Ambas ideas permiten fundar al amor como un sistema de contrapesos que admite un intercambio entre lo fortuito, la decisión voluntaria y la necesidad de persistencia. Para los fundamentalistas del romanticismo, la idea de un componente electivo podría representar una amenaza a la espontaneidad de la historia reiterativa, al permitirnos escapar de la ingenuidad de los amantes y ser coautores de nuestro historial de sentimientos.

Desde mi punto de vista, pensar en el amor sin una meta ontológica-platónica-agustina, nos ofrece una posibilidad única de revertir la angustia, a la cual, comúnmente se nos somete al enfrentarnos con el imaginario de la plenitud amorosa. La decadencia del enamoramiento no debería representar el origen de inestabilidad en una relación, sino que debería ser el inicio del estado perpetuo de la reflexión, condicionado siempre a la aleatoriedad intrínseca y a la honradez obligada con que se debe llevar a cabo la elección.

El signo cultural del amor denomina su vigencia, por lo que es válido preguntarse: ¿Me es necesario buscar el amor? ¿Puedo ser capaz de amar a más de uno(a) a la vez? ¿Podré soportar de manera responsable la caída del enamoramiento o tendré que recurrir a conductas lascivas para sustituirlo?

 

Opiniones, comentarios y propuestas a @AstroboydeDIOS

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Acerca de Astroboy de Dios

Soy precandidato ciudadano a la presidencia de los Estados Unidos Mexicanos, por el partido Neokantiano de México para las elecciones de 2024. Soy fundador, ideólogo y socio mayoritario del partido Neokantiano de México, asociación política fundamentada en el imperativo categórico. De niño no soñaba con ser doctor ni astronauta, sino con erradicar el mal del 3er planeta usando nada más que la espada del augurio.

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